El 22 de
Junio de 1940, Francia firmaba el armisticio, la suspensión de hostilidades,
con el Tercer Reich. Los alemanes ocuparon la mitad norte del país, quedando el
resto de Francia bajo el gobierno provisional de Vichy.
En ese
estado de cosas la situación de Inglaterra era realmente precaria, y así lo
entendió enseguida el Primer Ministro inglés, Winston Churchill. Una de las
principales metas de Hitler era invadir Inglaterra, por lo que Churchill tomó
una decisión drástica, era urgente y necesario proteger el tesoro inglés: su
oro, sus valores…, todo aquello que podía garantizar que Inglaterra siguiera
siendo lo que era, y que permitiera seguir con la contienda en contra del
Tercer Reich. Había que impedir a toda costa que Hitler pudiera echarle el
guante a todas esas riquezas.
Rápidamente
puso en marcha una operación de increíbles proporciones estratégicas para sacar
del país el tesoro británico. El destino final sería Canadá, miembro de la Commonwealth, a su Banco Nacional.
Fue una operación clasificada como de
“alto secreto”, en la que estuvieron directamente involucradas más de 600 personas,
dejando aparte los miles de militares, trabajadores portuarios, ferroviarios y
conductores que hicieron posible dicha operación. Pese a ello el secreto se
mantuvo, tal vez el mayor y mejor guardado secreto de la Historia por la
cantidad de gente que estuvo implicada en él.
El Almirantazgo inglés se las ideó para organizar el transporte en barcos, y una vez en tierras canadienses en trenes nocturnos, de miles de cajas con lingotes de oro, valores y depósitos, por un valor total aproximado de más de siete mil millones de dólares. El tesoro de Inglaterra incluía también 50.000 sacos de monedas de oro de varios países y de diferentes épocas, cuyo valor es incalculable.
El Almirantazgo inglés se las ideó para organizar el transporte en barcos, y una vez en tierras canadienses en trenes nocturnos, de miles de cajas con lingotes de oro, valores y depósitos, por un valor total aproximado de más de siete mil millones de dólares. El tesoro de Inglaterra incluía también 50.000 sacos de monedas de oro de varios países y de diferentes épocas, cuyo valor es incalculable.
Varios
barcos zarparon de las costas británicas a lo largo de unos tres meses y cruzaron el océano llevando
en sus bodegas el preciado tesoro. Milagrosamente, ninguno de los barcos fue
alcanzado por los submarinos alemanes que deambulaban por aguas del Atlántico a la caza y captura.
Dos años
antes de estos hechos, se había firmado el Acuerdo de Munich. Inglaterra y Francia
(Italia era obviamente aliada de Hitler) dieron su consentimiento a la anexión
de una gran parte de Checoslovaquia por parte del Tercer Reich. Su ignorancia política y pusilanimidad
les hizo creer que así se evitaría el conflicto bélico.
Cuando el Primer
Ministro inglés, Chamberlain, regresó a Londres, muy satisfecho por el acuerdo firmado, Winston Churchill le dirigió estas palabras:
“Os dieron a elegir entre el deshonor y la
guerra…elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la guerra.”
Y así fue. Al año siguiente, 1939, Churchill era elegido Primer Lord del Almirantazgo, el 3 de Septiembre de ese mismo año Inglaterra le declaró la guerra a Hitler, tras la invasión de Polonia.
Y así fue. Al año siguiente, 1939, Churchill era elegido Primer Lord del Almirantazgo, el 3 de Septiembre de ese mismo año Inglaterra le declaró la guerra a Hitler, tras la invasión de Polonia.





















