Pero todos los acontecimientos pasados,
presentes y futuros, tal como los llamamos, están presentes en nuestro continuo
espacio-tiempo tridimensional, un universo sin pasado ni presente, tan estático
como un montón de películas que pueden ser dispuestas en un rollo por el
cinematógrafo.
Así
expresaba su concepto del tiempo y de la existencia el gran matemático inglés
Clement V. Durell (1882-1968), que estuvo siempre profundizando en la
relatividad del tiempo.
Nada muere, una rosa que ha florecido una vez,
florece para siempre.
J.W.Dunne
animaba a la humanidad con esta bella frase. Dunne, ingeniero aeronáutico y
escritor irlandés (1875-1949) ,estuvo, al igual que Durell, profundamente
interesado por el concepto del tiempo.
Una sola y misma criatura está a la vez viva y muerta, despierta y dormida, es joven y vieja.
Una sola y misma criatura está a la vez viva y muerta, despierta y dormida, es joven y vieja.
Esta
vez es Heráclito, el que nos habla después de 2.500 años.
Esta división en pasado y futuro está
estrechamente ligada a nuestras ideas de causalidades y de libre arbitrio.
Sobre un plan estrictamente determinado, el pasado y el futuro pueden ser
considerados como situados sobre un mapa desplegado ante nosotros, tan
disponibles para una exploración presente como los están los puntos alejados
del Espacio. Los acontecimientos no se producen, están allí, y nosotros nos
encontramos con ellos.
Y Sir
Arthur Eddington, prominente astrofísico inglés (1882-1944), estudioso y
divulgador de la Teoría de la Relatividad, nos regaló este sencillo y, porqué
no, esperanzador planteamiento
existencial.
Es todo tan
complicado…, o tal vez no. Quizás nuestra presencia aquí sea simplemente eso,
una presencia en el ilimitado mapa del universo. Decía Pascal:
Si fuera por el espacio, el universo me rodearía
y me tragaría como a un átomo; pero por el pensamiento yo abrazo el mundo.
Entonces…sigamos pensando




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