jueves, 22 de febrero de 2018

TIEMPO, ETERNIDAD Y MECÁNICA CUÁNTICA



Pero todos los acontecimientos pasados, presentes y futuros, tal como los llamamos, están presentes en nuestro continuo espacio-tiempo tridimensional, un universo sin pasado ni presente, tan estático como un montón de películas que pueden ser dispuestas en un rollo por el cinematógrafo.
Así expresaba su concepto del tiempo y de la existencia el gran matemático inglés Clement V. Durell (1882-1968), que estuvo siempre profundizando en la relatividad del tiempo.




Nada muere, una rosa que ha florecido una vez, florece para siempre.
J.W.Dunne animaba a la humanidad con esta bella frase. Dunne, ingeniero aeronáutico y escritor irlandés (1875-1949) ,estuvo, al igual que Durell, profundamente interesado por el concepto del tiempo.

Una sola y misma criatura está a la vez viva y muerta, despierta y dormida, es joven y vieja.
Esta vez es Heráclito, el que nos habla después de 2.500 años.


Esta división en pasado y futuro está estrechamente ligada a nuestras ideas de causalidades y de libre arbitrio. Sobre un plan estrictamente determinado, el pasado y el futuro pueden ser considerados como situados sobre un mapa desplegado ante nosotros, tan disponibles para una exploración presente como los están los puntos alejados del Espacio. Los acontecimientos no se producen, están allí, y nosotros nos encontramos con ellos.
Y Sir Arthur Eddington, prominente astrofísico inglés (1882-1944), estudioso y divulgador de la Teoría de la Relatividad, nos regaló este sencillo y, porqué no, esperanzador  planteamiento existencial.


Es todo tan complicado…, o tal vez no. Quizás nuestra presencia aquí sea simplemente eso, una presencia en el ilimitado mapa del universo. Decía Pascal:
Si fuera por el espacio, el universo me rodearía y me tragaría como a un átomo; pero por el pensamiento yo abrazo el mundo.




Entonces…sigamos pensando

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