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| (Ilustración de Jaxinto) |
Hoy en día somos
muchos los que nos sentimos defraudados con los políticos que rigen nuestros
destinos. Es verdad que, en los países democráticos, somos nosotros, el pueblo,
quienes los elegimos, pero una vez que han llegado a su meta política,
sus promesas y las motivaciones que, supuestamente, los animaban suelen quedar
en agua de borrajas. Tenemos la sensación de que les falta bagaje,
formación, recorrido...
Y eso me hacer
recordar un cuentecillo.
(El mulá Nasruddin
es un personaje del imaginario oriental. Los cuentos que protagoniza,
mayoritariamente impregnados de la filosofía sufí, entretienen por su
sencillez y humor, si bien una doble lectura nos hace ir más allá...)
En cierta
ocasión unos caminantes se tropezaron con Nasruddin y le preguntaron cuánto les
faltaba para llegar andando a cierto pueblo.
Nasruddin, sin
prestarles aparentemente mucha atención, les contestó:
-Ustedes anden.
Los caminantes
le insistieron nuevamente, pues creían que no les había oído, pero su respuesta
fue la misma
-Anden
Molestos por la
actitud del mulá, prosiguieron su andadura hasta llegar al pueblo.
Nada más llegar
a la calle principal oyeron unos pasos a sus espaldas. Era Nasruddin, que se
les aproximaba lo más deprisa que podía.
-Se tarda media
hora -les dijo con la voz entrecortada por el esfuerzo.
-Pero ¿por qué
no nos lo dijo antes? -le preguntaron sorprendidos los caminantes.
-Bueno, antes
necesitaba verlos caminar, no sabía cómo de rápido irían.

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