miércoles, 28 de febrero de 2018

EL TESORO DE INGLATERRA





El 22 de Junio de 1940, Francia firmaba el armisticio, la suspensión de hostilidades, con el Tercer Reich. Los alemanes ocuparon la mitad norte del país, quedando el resto de Francia bajo el gobierno provisional de Vichy.
En ese estado de cosas la situación de  Inglaterra era realmente precaria, y así lo entendió enseguida el Primer Ministro inglés, Winston Churchill. Una de las principales metas de Hitler era invadir Inglaterra, por lo que Churchill tomó una decisión drástica, era urgente y necesario proteger el tesoro inglés: su oro, sus valores…, todo aquello que podía garantizar que Inglaterra siguiera siendo lo que era, y que permitiera seguir con la contienda en contra del Tercer Reich. Había que impedir a toda costa que Hitler pudiera echarle el guante a todas esas riquezas.



Rápidamente puso en marcha una operación de increíbles proporciones estratégicas para sacar del país el tesoro británico. El destino final sería Canadá, miembro de la Commonwealth, a su Banco Nacional. 
Fue una operación clasificada como de “alto secreto”, en la que estuvieron directamente involucradas más de 600 personas, dejando aparte los miles de militares, trabajadores portuarios, ferroviarios y conductores que hicieron posible dicha operación. Pese a ello el secreto se mantuvo, tal vez el mayor y mejor guardado secreto de la Historia por la cantidad de gente que estuvo implicada en él.


El Almirantazgo inglés se las ideó para organizar el transporte en barcos, y una vez en tierras canadienses en trenes nocturnos, de miles de cajas con lingotes de oro, valores y depósitos, por un valor total aproximado de más de siete mil millones de dólares. El tesoro de Inglaterra incluía también 50.000 sacos de monedas de oro de varios países y de diferentes épocas, cuyo valor es incalculable.


Varios barcos zarparon de las costas británicas a lo largo de unos tres meses y cruzaron el océano llevando en sus bodegas el preciado tesoro. Milagrosamente, ninguno de los barcos fue alcanzado por los submarinos alemanes que deambulaban por aguas del Atlántico a la caza y captura.



Dos años antes de estos hechos, se había firmado el Acuerdo de Munich. Inglaterra y Francia (Italia era obviamente aliada de Hitler) dieron su consentimiento a la anexión de una gran parte de Checoslovaquia por parte del Tercer Reich. Su ignorancia política y pusilanimidad les hizo creer que así se evitaría el conflicto bélico.
Cuando el Primer Ministro inglés, Chamberlain, regresó a Londres, muy satisfecho por el acuerdo firmado, Winston Churchill le dirigió estas palabras:

“Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra…elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la guerra.”

Y así fue. Al año siguiente, 1939, Churchill era elegido Primer Lord del Almirantazgo, el 3 de Septiembre de ese mismo año Inglaterra le declaró la guerra a Hitler, tras la invasión de Polonia.

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